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panorama@prensa.com Dice que ama a los animales desde que tiene uso de razón y que su sentimiento por ellos lo lleva en la misma sangre. José Luis Ortega creció alimentando gatos, perros y hasta una guacamaya bandera, llamada Rito, que rondaba por su vecindario alentando a los jugadores de fútbol. Y aunque desde niño los médicos le advirtieron que era alérgico a los animales de pelo y pluma, este panameño decidió que dedicaría su vida al rescate de todo tipo de mamíferos, aves, anfibios y reptiles. De sus 32 años, ya lleva 23 realizando esta labor que requiere de mucha paciencia: "Pueden llamarme a cualquier hora y día reportando que una culebra se metió a la casa o que por aquí anda un cocodrilo". Cuando trabajaba en la Línea Verde de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (Ancon) atendía más de siete llamadas diarias: "Un promedio de 300 rescates mensuales", indica. Hoy está vinculado a la Asociación Panamericana para la Conservación (Appc) en la que continúa con su labor por medio del Programa de Rescate de Fauna Silvestre. "Aunque no nos hemos anunciado como rescatistas porque la organización es muy joven, ya hemos rescatado cerca de 65 animales", comenta Ortega. Algunos de ellos son un mono tití, un gavilán caracara crestado, una zarigüeya, un ñeque, un mapache, un hurón, un tigrillo, un "tapacamino" (ave nocturna) y un águila crestada que ahora se debate entre la vida y la muerte. Todos tienen su propia historia y aguardan en la Appc, con sede en La Ciudad del Saber, mientras se recuperan y se toma una decisión sobre su destino: si pueden reincorporarse al bosque o si se cuidan en cautiverio para programas educativos de conservación. Néstor Correa, director ejecutivo de la Asociación, indica que los animales son rescatados por diversas razones: por efectos de la misma naturaleza, cuando por ejemplo las lluvias los trasladan a un lugar no habitual; por destrucción de hábitat o porque han sido usados como mascotas. Sin embargo, son estas dos últimas causas las que afectan directamente al animal y las que hacen difícil su reincorporación al hábitat natural. Correa, quien ahora realiza un doctorado en zoología, comenta que los casos más complicados son los de primates y felinos que han sido mascotas y los de las aves rapaces que presentan algún problema físico por maltrato. Uno de los responsables directos de esta situación es el tráfico ilegal de especies, un mercado que vende animales como mascotas, artículos de decoración y fuente para la obtención de pieles y órganos, apunta Correa. "Muchos también compran al animal pensando que así pueden ayudarlo. Hacen esto sin saber que de esta forma incentivan más este mercado ilegal ", añade. LA LUCHA DE LA CRESTADA "Tiene una fractura en la tibia de la pata izquierda. Ella ha utilizado por mucho tiempo el ala izquierda como muleta y se le ha formado un callo óseo", señala José Luis Ortega. Él se refiere al águila crestada juvenil que desde el pasado 15 de noviembre reposa en la Asociación. En Darién un grupo de personas presionó a su "dueño" para que la entregara al Fondo Peregrino-Panamá. Néstor Correa dice que la situación del ave es crítica, pero que harán lo posible para no aplicarle la eutanasia: "Esperamos realizarle una cirugía en los próximos días. Todo dependerá de salvarle la pata". Correa asegura que estos son los primeros pasos del Programa de Rescate que apenas comienza y que cuenta con el apoyo de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), la Universidad de Panamá y otras organizaciones ambientalistas. Para que este programa funcione cuentan con financiación del Instituto Internacional de Dasonomía Tropical del Servicio Forestal de Estados Unidos (EU), del Fondo de Conservación del Sea World Busch Garden, de algunas universidades en EU, así como con los ingresos que obtienen por la venta de un calendario. Con este dinero también trabajan en el desarrollo de capacitaciones y en la preparación de un manual de rescate, manejo en cautiverio y de enfermedades que será útil a los bomberos, la policía ecológica y funcionarios de la Anam. Correa cuenta que siguen gestionando recursos económicos porque "no se trata de rescatar por rescatar". Se requiere de suficiente dinero para tratar a cada animal. Por ahora los esfuerzos se concentran en salvarle la vida al águila y en crear pronto un Centro de Vida Silvestre que incluya, entre algunos aspectos, sala de operaciones, sala de cuidados intensivos y un laboratorio de análisis. Además en Panorama •
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